maltratoninos

El maltrato y el estrés agudo y crónico que padecen muchos niños violentados por padres y cuidadores generan cambios en el cerebro que se traducen en condiciones desfavorables para afrontar la vida en lo que tiene ver con el autocontrol, la autoestima, los comportamientos violentos, la depresión y adicciones a drogas y otras sustancias.

Esta hipótesis fue expuesta en desarrollo de la Semana del Pacto por el Buen Trato, proyecto de la Arquidiócesis de Medellín que se inició en la comuna 13 de la ciudad.

Ese sector fue escogido por la Iglesia para comenzar estas reflexiones porque, según estadísticas del Sistema de Información de Seguridad y Convivencia, Sisc, de Medellín, la violencia intrafamiliar, en especial contra mujeres, niñas y niños, presenta un incremento este año del 50 por ciento con relación a 2015.

El padre Juan Pablo Cardona, delegado de Proyectos de Cooperación de la Arquidiócesis de Medellín y gerente del proyecto Buen Trato a Niños y Niñas, explicó que le están apostando a la niñez por los momentos difíciles que vive Medellín y el país y el objetivo es cortar en algún lugar la cadena de violencia, que en la mayoría de los casos se origina en el maltrato infantil.

Destacó que tomaron esta iniciativa por el poder de convocatoria que tiene la Iglesia y en los estudios hechos para este proyecto, establecieron que las parroquias son sitios de protección y acogida de los niños y todos señalan como referencia su templo, el sacerdote y los líderes religiosos.

Entonces, como una opción de vida y para dárseles a conocer a los niños y adolescentes sus derechos constitucionales que no pueden ser vulnerados, la Arquidiócesis realizó este proyecto piloto que en los próximos años será llevado al resto de parroquias que la conforman en los municipios de Medellín, Envigado, Sabaneta, Itagüí, La Estrella, Bello y Copacabana.

Alteraciones mentales

El siquiatra y farmacólogo, Jorge Tamayo, indicó que uno de cada tres pacientes siquiátricos ha sido víctima de maltrato en la niñez, que según investigadores modernos tiene cuatro manifestaciones: maltrato físico, emocional, negligencia y abuso sexual.

El profesional advirtió que si no se le presta atención al maltrato en la niñez en este país, así se esté llevando a cabo un proceso de paz con la guerrilla, nunca va a poder alcanzar la tranquilidad.

El maltrato infantil, alertó, afecta muchas áreas del cerebro que tienen que ver con el control de las emociones, regulación de los impulsos, la capacidad de interactuar con otras personas, saber aplazar la recompensa, manejar el estrés y, en fin, todo lo que tiene que ver con la condición humana.

“Muchos de los chicos impulsivos que quieren satisfacer sus deseos u obtener el placer de manera instantánea, en un buen porcentaje, han sido víctimas de diferentes formas de maltrato, como por ejemplo, la negligencia, que consiste en que los padres no están presentes en su educación y crianza y acompañándolos en ese proceso de maduración cerebral, ya sea por trabajo o desinterés.

Comentó, en su conferencia, que esto hace que quieran compensar esas ausencias por medio de placeres o satisfacciones instantáneas, a través de objetos materiales o permisividad, lo que altera el desarrollo normal de las áreas cerebrales que regulan el placer y la recompensa y, por consiguiente, estos sujetos cuando son adultos quieren, de manera inmediata, recibir recompensas: dinero fácil, emociones instantáneas como las que producen las drogas, sexo indiscriminado y poco sano, orientado solo a la obtención del placer.

Para enfrentar este panorama recomendó hacerlo desde muchos frentes, no solo desde la política, la religión y la familia, sino desde el individuo.

Además, añadió, hay que cambiar las políticas, ser más agresivos en la protección, la seguridad y el bienestar de los niños, porque a Colombia le ha tomado mucho tiempo penalizar y sancionar a los abusadores de niños y niñas.

Pero no solo basta con penas de cárcel, también hay que tener políticas estatales que permitan mejorar la educación y auspiciar una sana convivencia entre los niños. Se está volviendo endémico el matoneo en los colegios públicos y privados y hoy se ve como normal y se justifica. “Esta es una de las formas más graves de maltrato que existen”, comentó.

Hay que educar a padres

Hay que educar a los padres, hacer escuelas con ellos, porque esto no es que tenga un niño y trate de criarlo como le parezca, ya que esto no es instintivo. Requiere informarse y para ello se requiere educación y eso no lo está haciendo el Estado. Pero cuando el mal está hecho ese Estado debería proporcionar las herramientas que un buen sistema de salud debería ofrecer en estos casos: tratamientos siquiátricos oportunos e intervención familiar y de la sociedad para así facilitar la recuperación de las personas que fueron víctimas de maltrato en la niñez.

Juan Fernando Gómez, pediatra coordinador del programa Crianza y Salud de la Sociedad Colombiana de Pediatría y exprofesor de la U. de A., aseveró que las cosas que ocurren durante la infancia, buenas o malas, van a tener una trascedencia y un impacto muy importante sobre la calidad de vida de la persona adulta.

“Lo que un niño no recibe , difícilmente lo dará después”. Esta frase, explicó el médico, quiere decir que un niño que no fue bien tratado en su infancia, muy difícilmente será un adulto bien tratante de los demás, “porque lo que no se recibe es muy difícil que uno lo pueda dar”.

El maltrato infantil, aunque tiene alcance mundial, es una dramática condición en Colombia y presenta una serie de connotaciones que van desde los trastornos mentales de quienes son victimarios o concepciones de los padres relacionadas con la buena crianza de sus hijos para que sean buenas personas.

Un ejemplo de ello, anotó, es el castigo físico, tan involucrado en el contexto de la crianza y que hay “que desmontarlo porque está demostrado que son más los riesgos que genera que los beneficios, entonces no favorece su aplicación”.

Aquí, dijo, se aplica el dicho popular “el que pega para enseñar está enseñando a pegar”. Un niño va a introducir en su comportamiento que la violencia es una forma de relación entre los humanos, lo que es muy negativo para él, la familia y la sociedad.

Anotó que como siempre debe existir el contexto de autoridad en la crianza, en estos encuentros que están llevando a cabo en la comuna 13 les están mostrando a los padres y los mismos hijos que este debe ser dialógico, benevolente, sereno y firme, donde el contacto físico y el dolor no tenga cabida, aunque se haga necesario confrontar los comportamientos inadecuados, pero con formas no humillantes ojalá con una extensión reparadora que permita el autojuicio de los niños que los lleve a un progresivo autocontrol y a un proceso disciplinar que les permita confrontar la vida en mejores condiciones.

La autoestima

En el caso de la autoestima, el médico dijo que se define que es lo que cada persona siente por sí misma. Es la forma en que le agrada su propia persona en particular.

“Cuando el ser nace no tiene autoestima. Esta se forma de manera gradual y progresiva en la relación que el niño y su temperamento establece con las personas que tiene a su alrededor”. Por esto es tan importantes que al niño hay que demostrarle que el mundo al que llegó es favorable. Que hay personas que lo quieren, que están vinculadas afectivamente con él, esto genera a los pequeños la vinculación afectiva, luego el apego seguro y, hacia el año de edad, la confianza básica porque si entiende que las demás personas lo quieren es porque es un sujeto querible, tiene valor y así se va formando el nivel de autoestima.

Esta, a la vez, está integrada por dos elementos fundamentales: el sentirse amado y sentirse competente y capaz de hacer cosas. Entonces, el niño que se siente amado y bien tratado se siente invulnerable y es capaz de ir caminando hacia la autonomía que es el fin de la crianza del ser humano, de una manera segura, asertiva y por los límites que le han venido fijando por el proceso de introyección de la disciplina y la ética en un contexto amoroso.
El buen trato, entendido como el respeto a la dignidad del niño, los cuidados que necesariamente requiere y el ejemplo de los padres y cuidadores van a constituir ese ambiente donde, en pleno ejercicio de su dignidad como ser humano, se va a sentir importante y va a crecer seguro y competente, para luego tomar decisiones como la elección de pareja y de profesión..


Fuente: ElColombiano